Vuelos.
Alondra Márquez León.
¿Has tenido la sensación de volar?
¿Alguna vez has sentido que estás volando?
¿Has sentido el aire liviano fluyendo por
debajo de tus pies?
¿Has sentido la caricia del viento
recorriendo cada poro de tu piel?
¿Has vencido tus miedos?
¿Tu miedo a lo lejano, a lo ajeno, a lo
desconocido?
¿Te has sentido así de ligero, así de
eterno?
¿Lo has sentido?
Yo sí.
Yo ya he volado.
En mis sueños más profundos yo he podido
volar…
He ido a otros lugares, he visitado otros
espacios.
He podido ver el mundo desde las alturas de
mi interior….
Volando, volando, volando….
Recorriendo mis adentros, conociendo mis
otros universos.
Cierra tus ojos
¿Escuchas cómo te llama?
Es el sonido del viento.
Te pide que vayas.
¡Ve! no tengas miedo….
Aprende a volar en tus adentros.
No me gusta volar, cada vez que vuelo me
dan ganas de vomitar.
Cuando el avión despeja, me mareo, me
estremezco,
aprieto mis puños, pronto va a pasar,
pero no pasa, es una eternidad,
siento como todo mi ser se revuelve, me estalla la cabeza,
tengo
ganas de gritar, volteo, todos duermen,
en mí, nadie se interesa.
Bájenme de aquí, déjenme salir,
no aguanto más.
¡Contrólate!
Cierra tus ojos
Ya estas volando,
dentro de seis horas habrá
pasado.
Con suerte en seis horas estarás arribando.
Con suerte en seis horas estarás arribando.
Cierra tus ojos.
Ya estas volando.
El mensaje que lleva el viento.
Alondra Márquez León.
En un reino muy lejano
habita un príncipe solitario
que sopla suaves ráfagas
de aire caliente a las faldas de un volcán.
Despeina rostros y deshoja ideas,
saca el llanto y limpia la arena.
Las nubes se encuentran y se enamoran.
Desde la torres más alta
el príncipe sopla y sopla
cada vez con más intensidad,
pero en las lejanías de su reino,
donde acaba el mar,
una mujer desentendida del céfiro
teje enamorada palabras de amor,
sin ver a donde van.
El príncipe solitario toca a su puerta
soplando las mismas palabras de amor
que ella tejió.
Fecha de publicación: 12 de septiembre de 2012
Conciencia.
Alondra Márquez León
Me caigo, estoy dentro de sombras,
dentro de los sueños más profundos.
Yo te oigo, me llamas.
Conozco tus miedos más profundos.
Me vez cayendo, cayendo, cayendo.
Vivo dentro de tu espíritu,
latiendo dentro de tu corazón.
Ángel no te miento,
estoy fluyendo, fluyendo dentro de ti,
Besando la tierra,
agachándote, levantándote,
fluyendo dentro de ti, a través de ti,
cuando te levantas,
cuando estas triste, cuando lloras,
con la lluvia, con la lluvia,
yo estoy fluyendo.
Fecha de publicación: 12 de Septiembre de 2012.
Inútil tormenta.
Alondra Márquez León.
Inútil tormenta.
Alondra Márquez León.
Si entrara en un vaso
toda la lluvia que ahora cae,
plantaría la semilla de un árbol
para sentarme y escribir poesía bajo la lluvia.
bañaría mis miedos y
refrescaría mi elocuencia,
trataría de ser más certera
para decir “te quiero”.
Pero mis palabras son sólo granizo,
granizo que quema mis pies,
que a su vez, se funden en lodo y tierra,
ese lodo y tierra secan con ella me diría: ¡despierta!,
bañaría mis miedos y
refrescaría mi elocuencia,
trataría de ser más certera
para decir “te quiero”.
Pero mis palabras son sólo granizo,
granizo que quema mis pies,
que a su vez, se funden en lodo y tierra,
ese lodo y tierra secan mis sentidos,
y mis sentidos se colapsan
en una inútil tormenta.
Fecha de publicación: 27 de septiembre de 2012.
El deshielo.
Alondra Márquez León.
En el deshielo
siento el trágico declive de la bruma.
La aburrida pausa del alba,
es donde me siento a pensar en mí
es cuando mis sueños hacen eco en mi silencio.
¡Luna!, ¡Que sea lo que el día quiera!,
Cubramos de otro tiempo los sentidos
Y tropecemos en la
suave caricia de nuevos suspiros.
Esperemos que la noche caiga.
Que será, será y será
el frustrante
pasatiempo.
Que será, será y será,
El murmuro de mi alma.
En el deshielo
veo como las siluetas se iluminan,
la inevitable pesadez de la mañana.
Es donde ligeramente pienso en ella,
donde se vuelve en la razón de un sueño mañanero.
¡Luna!, ¡Que sea lo que el día quiera!,
Cubramos de morado nuestros sentidos.
Esperemos que las estrellas salgan,
sentamos el incesante
deseo que callan nuestras voces
Que será, será y será,
El frustrante pasatiempo
Que será, será y será,
El murmuro de mi alma.
Fecha de publicación: 4 de octubre de 2012.
Bailarina.
Alondra Márquez León.
Es un pequeño estuche de monerías.
Cajón por cajón brillantes nuevos,
perlas y diamantes por doquier,
pero tras el bifrontismo
de sus cristales
sólo se ve una triste bailarina
danzando en melancolía.
Quisiera robarla
y ahuyentarla de su soledad,
privarla de su falsa libertad,
y liberar a esa ave de su jaula
e ir en búsqueda de su felicidad,
pero ahora que es vista
como una princesa de porcelana
danzando en su melancolía,
alejada de todas mis osadías,
sé que no me reconocería,
Ella sólo seguirá girando
sobre su círculo de soledad,
bailando para siempre
sobre su eterna infelicidad.
Fecha de publicación: 11 de octubre de 2012.
Solista.
Alondra Márquez León
Ella estaba en el centro de mis pensamientos, atravesando
mi mirada, justo a la mitad del escenario, moviéndose desorganizadamente, convulsionándose,
contrayéndose, abarcando todo el espacio, llenando todos mis vacíos.
Jugando, jugando a alborotarse, jugando a perturbar mis
sentidos, distorsionando mis latidos, revoloteando mi interior, llegando hasta mis intestinos.
Yendo y viniendo en
una caótica vehemencia, jugando, simplemente jugando, se sacudía, gritaba,
brincaba, reía.
¡Para! ¡Para!
Pero ella no paraba, una pierna volaba, la otra la esperaba
y yo simplemente la miraba con la mirada trastornada.
Lentamente caminaba, su cuerpo templaba, sus músculos
palpitaban, mis ojos la seguían, ella simplemente jugaba.
Jugaba, jugaba, pero no escuchaba, sólo sentía, en ese
frenesí, la música ya no era música, era una extensión más de su cuerpo.
Repeticiones, distorsiones, los claros, los oscuros, las luces dibujaban las
líneas de su cuerpo, evidenciaban la perfección de todas sus conmociones.
Un dulce olor a esquizofrenia envolvía la ligereza del aire que respiraba… y
ella, ella simplemente jugaba, en el escario de mi mente ofuscada, ella jugaba
desenfrenada.
y la canción que me remitió a
aquella interpretación desaforada
Fecha de publicación: 17 de octubre de 2012.
Los Míseros Seres.
Alondra Márquez León.
Sólo sombras y recuerdos.
El rencor de un mórbido amor
gota a gota bebidos.
Cada día, cada noche.
La única forma de creer
que solo así podría seguir vivo.
¡Juliana encontró la muerte!
Vino rojo y pastillas para dormir,
plegarias en el mundo que deseabas.
Aquí ya no hay noche, ya no hay día.
Solo el cantar del viento
secando las lágrimas de tus mejillas.
¡Yo solo tiraba de tus cadenas para hacerte fuerte!
tus ideas raras han dado vuelo ya
a tus plegarias en el mundo que deseabas.
Aquí ya no hay noche, ya no hay día.
Solo el cantar del viento
secando las lágrimas de tus mejillas.
El dolor y el llanto borraron ya
¿Quieres volver?... ¿De qué hablas?
¿Te sientes sola?...
¿Perdón?, ¿Compasión?, ¿Misericordia?
¡No son cosas que yo te haya enseñado!
¿A quién estas clamando?
¡Yo solo tiraba de tus cadenas para hacerte fuerte!
No para que vivieras en mí.
¡No así!
¡Canta!, ¡Baila!, ¡Corre por el círculo del tiempo!
Donde no eres tocada por nadie,
donde jamás tendrás que perdonarme.
Mientras yo, viviré mi ciclo en el tiempo.
Pero años más tarde, Juliana sigue estando aquí,
en donde jamás podrá comprender que
cuando el fantasma del amor tocó a mi puerta para verme sufrir,
no dejó el veneno de su recuerdo para que muriera de él,
sino para que envejeciera en soledad
mientras Juliana lo bebía.
"Los Ducados"
Alondra Márquez León.
Decid mis ducados
¿A Dónde habéis ido a parar?
Se oye la melancólica fúnebre en el mar,
donde la vida emerge y se sumerge,
donde los mantos de oro negro
se han de derramar.
Esta mañana alguien dijo
que habríamos de callar
porque nuestro grito jamás
se volvería a escuchar.
Cae la esperanza de sobrevivir,
tan inocente y efímera como una utopía
Decid mis ducados
¿Dónde habéis ido a parar?
Se oye el grito de indiferencia en la ciudad.
Donde los autos hacen temblar,
donde las multitudes han de comprar
y esta mañana un eco en mi cabeza
retiembla y se calienta…
…¡No quiero sentar y esperar!
¿A Dónde habéis ido a parar?
Se oye la melancólica fúnebre en el mar,
donde la vida emerge y se sumerge,
donde los mantos de oro negro
se han de derramar.
Esta mañana alguien dijo
que habríamos de callar
porque nuestro grito jamás
se volvería a escuchar.
Cae la esperanza de sobrevivir,
tan inocente y efímera como una utopía
Decid mis ducados
¿Dónde habéis ido a parar?
Se oye el grito de indiferencia en la ciudad.
Donde los autos hacen temblar,
donde las multitudes han de comprar
y esta mañana un eco en mi cabeza
retiembla y se calienta…
…¡No quiero sentar y esperar!
Fecha de publicación: 9 de Noviembre de 2012.
Agonía.
Alondra Márquez León.
Mis ojos, mi nariz, mi boca me recuerdan algo que fue y ya no es.
En mi ser hay vestigios de un pasado ya lejano.
El espejo me muestra una imagen distinta a la de aquel ser radiante, que con luz propia iluminaba los espacios en los que habitaban nuestras almas, noto que ahora se ha apagado.
La mirada refleja un gélido aire de añoranza. La nostalgia asentada en los surcos de mi rostro, delinean una existencia paralela a esta nueva realidad desoladora.
Los recuerdos y remordimientos hacen presos a mis pensamientos. Siluetas, fantasmas, nubes, polvo, se dibujan en mi mente aturdida por el tiempo.
La desesperanza invade poco a poco la inútil vida que me queda. Trato de encontrar el punto exacto en el que perdí el rumbo y caí en este abismo de de manías, en el que me deje naufragar en un mar de incertidumbres y obsesiones, hago un esfuerzo por entender cuándo mi voluntad quedó a la deriva.
Y tú, en tu lejana agonía, me reclamas por qué no hice nada por aferrarme a la supervivencia, por qué no tuve fuerzas para abrazar con toda mi alma la extraviada confianza.
Fecha de publicación: 19 de noviembre de 2012.
Poema de Amor.
Alondra Márquez León
Te amo más allá de los malos entendidos,
te amo más allá de mis manías,
te amo más allá de nuestra eterna lejanía.
En mis naufragios, navegando a la deriva en un mar de incertidumbres y profundas obsesiones,
eres la luz que me salva de mis tormentosas agonías.
Te amo en este cuerpo y
en mis todas mis formas de existencia. Te amo más allá del tiempo,
más allá de un cielo o un infierno,
más allá de mi propio entendimiento.
Te amo ahora y te amaré por siempre,
aun cuando el universo deje de latir,
aún entonces te amaré.





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Hola
ResponderEliminarMe gusto tu bailarina!
Saludos